13 de fevereiro de 2020

Comparación de las guías NCCN, ESMO y SEOM de 2016 para la prevención de las náuseas y vómitos por quimioterapia


Gutiérrez Lorenzo M., Mora Rodríguez B., Henares López A., Muñoz Castillo I.
Hospital Regional de Málaga

Objetivo: El propósito de este estudio es determinar si las guías más usadas en España difieren en sus recomendaciones con el fin de optimizar la profilaxis de uno de los efectos adversos más preocupantes de la quimioterapia en nuestro sistema de salud: las náuseas y vómitos inducidos por los antineoplásicos.

Material y métodos: Se analizaron las recomendaciones de las guías: Nacional Comprehensive Cancer Network (NCCN), European Society for Medical Oncology (ESMO) y Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) publicadas en el año 2016 para la prevención de la emesis por quimioterapia. Se elabora una base de datos tanto de los antineoplásicos parenterales como de los orales para identificar las diferencias en los siguientes puntos: número de niveles de riesgo emetógeno, número total de agentes antineoplásicos incluidos, número de agentes antineoplásicos que aparecen sólo en una de las guías, número de antineoplásicos que se clasifican en niveles de riesgo emetógeno distintos, número de agentes que se clasifican diferente dependiendo de la dosis que se prescriba, recomendaciones de la profilaxis a usar según los niveles de riesgo.

Resultados: Los principales puntos de discrepancia entre las clasificaciones de las guías ESMO y SEOM con respecto a la guía NCCN son los siguientes: En cuanto a los agentes antineoplásicos orales, la NCCN divide en 2 los niveles de riesgo de producir naúseas y vómitos: riesgo de moderado a alto y de mínimo a bajo; la ESMO y la SEOM hacen más distinción, dividen en 4 niveles (alto, moderado, bajo y mínimo). Sin embargo, las tres guías dividen en los mismos 4 niveles el riesgo emetógeno de los agentes antineoplásicos parenterales. En total, en la NCCN se observan 97 agentes antineoplásicos parenterales, de los cuales 53 (54.6%) y 27 (27,8%) no aparecen en la guía SEOM y ESMO respectivamente. También se compararon un total de 62 agentes antineoplásicos orales, de los que 48 (77.4%) y 22 (35.5%) no aparecen en la guía SEOM y ESMO respectivamente. Observamos también que del total de agentes parenterales 11 (11.3%) y 4 (4.1%) estaban clasificados en distintos niveles de riesgo emetógeno en la NCCN frente a la ESMO y a la SEOM, respectivamente.  Además, en la NCCN hay distinción en el riesgo de emesis dependiendo del rango de dosis en 8 antineoplásicos, mientras que en la SEOM Y ESMO sólo en 2 agentes. Por otra parte, en cuanto a los agentes profilácticos recomendados según los niveles de riesgo no hay discordancias significativas. 

Conclusiones: Aunque existen varios puntos de discrepancia entre las directrices de la ESMO, la SEOM y la NCCN, sobre todo en la clasificación, podemos concluir que hay una concordancia sustancial. La aplicación de estas recomendaciones a la práctica diaria nos permite periódicamente actualizar actualizar nuestro protocolo para minimizar la toxicidad emetógena de los tratamientos antineoplásicos.  Como tal, las guías están destinadas a ser novedosas, herramientas de alta calidad, lógicas, prácticas y útiles para el clínico. La meta es la optimización de la calidad de vida del paciente con el uso racional de los medios.

Referências: Anais do 14º CONGRESO SAFH SEVILLA 2017 - Sociedad Andaluza de Farmaceúticos de Hospitales y Centros Sociosanitarios.

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